Un
diario semana a semana
Prólogo: 31 de diciembre
11:45 P.M.
La fiesta estaba llegando a su punto
máximo, la llegada del año nuevo. Las uvas estaban listas, la
botella de champán (en realidad vino espumosos nacional, eso si, del
bueno) se enfriaba elegantemente en la cubeta, y yo, en un momento
de claridad absoluta (probablemente inducida por el exceso de
ponche), tomé una libreta y empecé a escribir la lista. Sí, “LA
LISTA”. La que cambiaría mi vida para siempre.
Ahí estaba yo, escribiendo como si
estuviera escribiendo la Constitución de mi nueva y mejorada
existencia:
🏋️ Ir al gimnasio 5 veces
por semana
📚 Leer 1 libro cada semana
🥗 Comer saludable (adiós
comida chatarra)
🇫🇷 Aprender francés con
Duolingo (30 min diarios)
🎸 Por fin aprender a tocar
la guitarra
💰 Ahorrar el 30% de mi
sueldo
📵 Reducir el tiempo en redes
sociales
😴 Dormir 8 horas diarias
💧 Tomar 2 litros de agua al
día
"Este año SÍ", me dije a
mí mismo mientras cerraba mi puño con fuerza y masticaba la última uva de la medianoche. "Este
año va a ser diferente."
Spoiler: ¡No fue diferente!
ENERO: La Luna de Miel de mi Autodisciplina
Semana 1: "Soy imparable"
Los primeros siete días fueron
gloriosos. Me desperté a las 6 AM (¡las 6 AM!) con una energía que
no sabía que existía. Fui al gimnasio todos los días. TODOS LOS DÍAS. Llegué a casa adolorido pero victorioso, como un gladiador
romano después de ganar en el Coliseo.
Gasté $4,500 pesos en
membresía del gimnasio, ese que tiene alberca y jacuzzi (porque seguramente iba a ser necesario).
Outfit completo de gimnasio (si
no me veo atlético, ¿realmente estoy haciendo ejercicio?)
Proteína en polvo sabor
"fresas con crema" pero que sabe a aserrín endulzado
Una guitarra acústica "para
principiantes" (que costó más que la renta de un mes)
Duolingo Premium (porque la
versión gratuita es para noños)
52 libros en Amazon (lectura
de todo el año, aquí voy)
Un Kindle (para "optimizar"
mi lectura)
Un libro de finanzas personales
sobre cómo no gastar dinero (ironía nivel experto)
Duolingo me mandaba notificaciones:
"¡Racha de 7 días! ¡Felicidades!" El búho verde estaba
orgulloso de mí, me sonreía feliz. Yo estaba orgulloso de mí.
Semana 2: "Bueno, esto es más difícil de
lo que pensaba"
La alarma de las 6 AM empezó a
sonar diferente. ¡Esa alarma! Más molesta. Más agresiva. Más...
“Alarma jija de su...”. ¿Quién demonios decidió que las 6 AM era una hora
razonable para despertar?
Seguí yendo al gimnasio, pero ya no
5 veces. Fueron 4. "Está bien", y me convencí a mi mismo,
"Mimismo no se te olvide que el descanso también es muy
importante". Lo leí en algún lado y… pues le hice caso.
La ensalada salida del Tupper empezó
a saber sospechosamente similar a la tristeza. Las hojas de lechuga
parecían verme seriamente y juzgarme. "¿En serio vas a seguir
con esto?", susurraban mientras las masticaba sin ningún ánimo.
Intenté tocar la guitarra 15
minutos antes de dormir. Mis dedos gritaban de dolor. Los vecinos
también gritaban, pero por diferentes razones. Mi versión de
"Wonderwall" sonaba más a una cancion de mal regaeton.e
Duolingo seguía ahí, fiel. "¡Racha
de 14 días!" Me enviaba el búho. Ya empezaba a notar un tono
amenazante en sus notificaciones.
Semana 3: "Las excusas hacen su entrada
triunfal"
Lunes: Fui al gimnasio. Pero solo 45
minutos porque "tenía mucho trabajo".
Martes: No fui. Llovió. Como si el
universo me estuviera diciendo: "Quédate en casa, campeón. Te
lo mereces."
Miércoles: Desperté con un dolor
en el cuello que definitivamente NO tenía nada que ver con haber
dormido en mala posición después de un maratón de 4 horas de
Netflix. Era claramente una lesión deportiva que requería reposo
absoluto.
Jueves: "Hoy sí voy". No
fui. Hacía frío.
Viernes: Decidí que los viernes son
sagrados. Día de descanso. Como en el gimnasio. O en la Biblia. No
recuerdo bien, pero definitivamente es una tradición milenaria.
La guitarra estaba juntando polvo.
Los libros del Kindle seguían en 5% de progreso. La proteína sabor
fresas con crema seguía sabiendo a aserrín, pero ahora con un sabor
amargo… a resentimiento.
El búho de Duolingo dejó de ser
amigable. Sus notificaciones ya no decían "¡Practica
francés!". Ahora decían cosas como "Sabes lo que pasa
cuando rompes tu racha, ¿verdad?" y "Sé dónde vives y sé
lo que haces". Ok, tal vez exagero, pero el tono definitivamente
cambió y juro que me veía “feo”.
Semana 4: "La renegociación de términos"
A finales de enero, tuve una
conversación muy seria conmigo mismo. Una conversación adulta.
Madura. Responsable.
"Ok", me dije frente al
espejo después de desayunar tres donas, "quizás 5 veces al
gimnasio era... ambicioso. ¿Qué tal 3 veces? 3 es un número
mágico. La santísima trinidad. Los tres mosqueteros. Las tres
carabelas de Colón."
La lista revisada quedó así:
🏋️ Gimnasio 3 veces por
semana (era 5)
📚 Leer 1 libro al mes (era 1
por semana)
🥗 Comer saludable de lunes a
viernes (fines de semana son zona libre)
🇫🇷 Duolingo... cuando
tenga tiempo
🎸 Guitarra... eventualmente
💰 Ahorrar... algo
📵 Redes sociales... ok, esta
ya ni la intento
😴 Dormir... las horas que
salgan
"Esto es más realista",
pensé. "Es sostenible... Es una maratón, no una carrera."
Spoiler #2: Tampoco cumplí con esta
versión.
Continuará...