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lunes, 19 de septiembre de 2016

Si tenemos suerte, llegaremos a ella

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De entre los muchos problemas sociales que existen en nuestra sociedad hay uno al cual se le toma poco interés: los ancianos.



Sí, esos ancianos que ahora pueden caminar con dificultad, a los cuales muchas veces como hijos les tenemos poca paciencia. Todos ellos de una u otra forma nos entregaron su tiempo y nos dejaron algo, ahora están prácticamente en el olvido.







No hablaré de esos adultos mayores que tienen la fortuna de estar con su familia, que son cuidados y, quizá que aún con poca paciencia de la familia, tienen cariño y el calor de un hogar. 






Hablo de esas personas que están solas, que cuentan sólo con la mano de alguien que se compadece de ellos, que son abandonados en la calle, en un asilo, inclusive en su propia casa.



Esos adultos mayores carecen de amor, cuidado, conversación, ya no digamos un abrazo, un beso o una palabra de aliento.



Muchos de nosotros, por nuestra profesión, hemos visitado más de una vez un asilo de ancianos y hemos observado las carencias que tienen; mis colegas trabajadores sociales no me dejarán mentir, son muchas.


A la mayoría de las personas se nos olvida que existen, que están ahí en algún lugar esperando a que alguien vaya a darles un rato de su tiempo, a apoyarlos en sus necesidades, a escucharlos.

Quizá no has tenido la oportunidad de visitar un asilo, pero te invito a que lo hagas y te des cuenta de que ahí puedes dar mucho con poco, sólo tu tiempo y un algo de esfuerzo.


Date la vuelta a uno de esos asilos, junta a tus amigos, toma del ropero de tus hijos y del tuyo la ropa que ya no te pongas que esté en buen estado, cosas que no nos quedan o quizá no sea del todo nuestro agrado y ponlas en una caja; revisen su despensa y cada uno de ustedes agreguen a esa caja productos básicos no perecederos; revisa tu botiquín de medicinas y te darás cuenta que muchos medicamentos ya no los ocupas o que están por vencer, y agrégalos a esa caja; acude con tus vecinos y pídeles que te apoyen donando un producto de la canasta básica y también agrégalo e incluso invítalos a ir contigo.

El día que tus amigos y tu dispongan, en lugar de irse a tomar el café o ir al desayuno, acudan al asilo. Lleven todo lo que juntaron, nada de lo que donen, te aseguro, se tirará. 

Todo se aprovecha porque ellos viven de lo que nosotros como sociedad les donamos.

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No se les olvide a ti y a tus amigos llevar juegos como la lotería, un pequeño repertorio de canciones; si alguno toca la guitarra o algún otro instrumento musical, que lo lleve. El caso es que un día al mes puedan dar a esas personas tiempo, escucharlos, cantarles, llevar un pastel simplemente porque están ahí. Hay tantos pretextos que se pueden  tener simplemente por el hecho de estar un rato con ellos.



Es muy importante que antes de hacer esa visita social acudas o llames al asilo para que informar que van a ir, y para que tú sepas los horarios en los que ellos comen o en los que tengan  alguna actividad.




Hombre sonriente 2
No te arrepentirás de hacerlo, verás que no tiene precio ver las caras sonrientes, escuchar sus pláticas, sus anécdotas, etc.

En verdad que ser voluntario  con la gente que realmente nos necesita te deja una sonrisa por el resto del día.

Te aseguro que después te quedarás con una gran satisfacción de haber dado un poco a personas que no tienen nada.


¡Saludos!

jueves, 13 de noviembre de 2014

Cómo te ves me vi…


Cómo te ves me vi…

Hoy hablaré un poco sobre las efectos que se tienen al llegar a la tercera edad y cómo la sociedad en general podríamos ayudar.

No soy especialista en geriatría, pero he leído sobre tema y he trabajado muy de cerca con ellos durante mucho tiempo. Me he dado cuenta de que muchos de ellos parecieran tener sólo efectos de su ancianidad por el deterioro de sus funciones,  como su agilidad mental y su capacidad física.

Usualmente el deterioro físico va casi de la mano con el deterioro mental. Cabe mencionar que esto se debe en la mayoría de los casos a la calidad de vida que llevaron. Como ejemplo, podríamos mencionar que si una persona llevó una alimentación balanceada e hizo ejercicio físico y mental constantemente, es muy probable que su vida de adulto mayor sea mucho mejor que la de aquel anciano que no llevó buenos hábitos de alimenticios y no se ejercitó física y mentalmente.

Por naturaleza, gran parte de los ancianos van perdiendo flexibilidad en sus extremidades y son más lentos con su capacidad mental, pero veámoslo desde el punto de que nada es para siempre.

Por otro lado, hay que tomar en cuenta que las personas de la tercera edad (ancianos) son muy vulnerables a los cambios en su vida. Es común ver o saber de personas que de un momento a otro se les lleva a una casa de retiro, ya sea por enfermedad o por que la familia no se “puede” o “quiere” hacer cargo de ellas. Este tipo de cambios les afectan mucho, y al no poder adaptarse a su nuevo estilo de vida se vuelvan irritables, molestos todo el tiempo, quisquillosos, etc., se encuentran en un lugar al que no consideran un hogar para ellos, con extraños. Son separados de los suyos contra su voluntad.

Nosotros como sociedad podemos hacer mucho. Enseñemos a los niños y a los  jóvenes a ser pacientes; el adulto mayor está muy desvalorizado, empezando por el rechazo de los mismos familiares.

Hagamos conciencia con las personas que tenemos a nuestro alrededor. No olvidemos ese dicho tan popular que dice: “cómo te ves me vi, como me ves te verás”. No creamos que nuestra vida permanecerá como está para siempre; algún día nosotros seremos viejos. Tendremos nuestro deterioro tarde o temprano y no creo que queramos  terminar abandonados o excluidos por que no nos tuvieron paciencia.


Seamos incluyentes con este sector de la población.


¡Saludos!







viernes, 7 de noviembre de 2014

¿Cress que esto es justo?

¿Crees que esto es justo?


A veces me pregunto, que como es posible que las autoridades frenen a las personas altruistas que con esfuerzo y dedicación le gusta ayudar a los demás.

En nuestra entidad tenemos asociaciones y activistas sociales que ponen su tiempo, esfuerzo y en la gran mayoría dinero para poder llevar ayuda a los diferentes sectores de la población en situación vulnerable.

Muchas de estas instituciones luchan día a día por obtener recursos para poder seguir ayudando, porque a pesar de las carencias que se tienen aún queda ese buen corazón de los voluntarios para seguir dando todo por esa población.

No obstante, también en este caso que comentaré abajo es entendible.

En la población de Fort Lauderdale, ubicada en el condado de Broward, en el estado de Florida, Estados Unidos, fue detenido un hombre de la tercera edad, Arnold Abott, quien tiene una organización de ayuda de nombre “Love Thy Neighbor” (“Ama a tu prójimo”), desde 1991 sin fines de lucro, que se dedica a proporcionar alimentos a personas en
situación de calle, ¿el motivo? Estar regalando un plato de comida caliente a indigentes.


El argumento de un policía entrevistado es válido desde su punto de vista, ya que comentó que él no estaba satisfecho con tener a esas personas sin hogar en la calle y que precisamente regalándoles un plato de comida diario, sólo los mantenía en esa situación sin producir nada.

Créanme que lo entiendo y creo que mucha gente estará de acuerdo con ese argumento.

La acción que se ha tomado en la ciudad de Fort Lauderdale entró el vigor el viernes pasado, en donde queda prohibido alimentar a personas que se encuentren en la calle, ya que para poder hacerlo se tiene que solicitar permiso y se otorga con ciertas reglas, pero si alguien es sorprendido haciéndolo sin el permiso correspondiente será castigado.

Es entendible esta restricción, pues seguramente la población está cansada de tener a tantas personas en situación de calle (los negocios son afectados, estas personas defecan en la vía pública, etc.) Este es un tema que no tiene fin.

Siempre existirá este sector de la población vulnerable y siempre habrá a quien no le agrade. Todos quisiéramos que esta situación no existiera, que todos tuviéramos un trabajo digno y a nadie mendigando en las calles, difícilmente viable pero no imposible si el gobierno tomara la iniciativa y nosotros lo apoyamos… Si asi fuera ¡Este sería otro cantar!


¿Tú qué piensas al respecto?



¡Saludos!




viernes, 31 de octubre de 2014

Si tenemos suerte, llegaremos a ella

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Como te ves me ví, como me ves te verás

De entre los muchos problemas sociales que existen en nuestra sociedad hay uno al cual se le toma poco interés: los ancianos.



Sí, esos ancianos que ahora pueden caminar con dificultad, a los cuales muchas veces como hijos les tenemos poca paciencia. Todos ellos de una u otra forma nos entregaron su tiempo y nos dejaron algo, ahora están prácticamente en el olvido.







No hablaré de esos adultos mayores que tienen la fortuna de estar con su familia, que son cuidados y, quizá que aún con poca paciencia de la familia, tienen cariño y el calor de un hogar. 






Hablo de esas personas que están solas, que cuentan sólo con la mano de alguien que se compadece de ellos, que son abandonados en la calle, en un asilo, inclusive en su propia casa.



Esos adultos mayores carecen de amor, cuidado, conversación, ya no digamos un abrazo, un beso o una palabra de aliento.



Muchos de nosotros, por nuestra profesión, hemos visitado más de una vez un asilo de ancianos y hemos observado las carencias que tienen; mis colegas trabajadores sociales no me dejarán mentir, son muchas.


A la mayoría de las personas se nos olvida que existen, que están ahí en algún lugar esperando a que alguien vaya a darles un rato de su tiempo, a apoyarlos en sus necesidades, a escucharlos.

Quizá no has tenido la oportunidad de visitar un asilo, pero te invito a que lo hagas y te des cuenta de que ahí puedes dar mucho con poco, sólo tu tiempo y un algo de esfuerzo.


Date la vuelta a uno de esos asilos, junta a tus amigos, toma del ropero de tus hijos y del tuyo la ropa que ya no te pongas que esté en buen estado, cosas que no nos quedan o quizá no sea del todo nuestro agrado y ponlas en una caja; revisen su despensa y cada uno de ustedes agreguen a esa caja productos básicos no perecederos; revisa tu botiquín de medicinas y te darás cuenta que muchos medicamentos ya no los ocupas o que están por vencer, y agrégalos a esa caja; acude con tus vecinos y pídeles que te apoyen donando un producto de la canasta básica y también agrégalo e incluso invítalos a ir contigo.

El día que tus amigos y tu dispongan, en lugar de irse a tomar el café o ir al desayuno, acudan al asilo. Lleven todo lo que juntaron, nada de lo que donen, te aseguro, se tirará. 

Todo se aprovecha porque ellos viven de lo que nosotros como sociedad les donamos.

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No se les olvide a ti y a tus amigos llevar juegos como la lotería, un pequeño repertorio de canciones; si alguno toca la guitarra o algún otro instrumento musical, que lo lleve. El caso es que un día al mes puedan dar a esas personas tiempo, escucharlos, cantarles, llevar un pastel simplemente porque están ahí. Hay tantos pretextos que se pueden  tener simplemente por el hecho de estar un rato con ellos.



Es muy importante que antes de hacer esa visita social acudas o llames al asilo para que informar que van a ir, y para que tú sepas los horarios en los que ellos comen o en los que tengan  alguna actividad.




Hombre sonriente 2
No te arrepentirás de hacerlo, verás que no tiene precio ver las caras sonrientes, escuchar sus pláticas, sus anécdotas, etc.

En verdad que ser voluntario  con la gente que realmente nos necesita te deja una sonrisa por el resto del día.

Te aseguro que después te quedarás con una gran satisfacción de haber dado un poco a personas que no tienen nada.


¡Saludos!