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lunes, 31 de octubre de 2016

Víspera de Todos los Santos o Halloween

La festividad llamada Halloween tuvo sus inicios en un antiguo festejo celta de la era precristiana donde se le hacía homenaje a los muertos.

Los pueblos celtas, que alguna vez se distribuían por toda Europa, dividían el año en cuatro períodos y cada uno de ellos daba inicio con un día de fiesta importante que marcaba el inicio de cada período. De acuerdo con su calendario, el año comenzaba en el día que correspondía al 1 de noviembre de nuestro calendario actual. La fecha marcaba el comienzo del invierno. Y ya que eran un pueblo de pastores, esta fecha era el momento en que y las ovejas tenían que ser trasladados a pastizales más cercanos y el ganado tenía que ser resguardado durante los meses invernales. Los cultivos se cosechaban para almacenarse. La fecha marcaba tanto un final y un comienzo de un ciclo eterno.

El festival de esta fecha se llamaba Samhain (pronunciado en español como “sah-win”). Era el día de fiesta más grande y más importante del año celta. Los celtas creían que en el momento del Samhain, más que en cualquier otra época del año, las familias de los muertos eran capaces de mezclarse con los vivos, porque en Samhain las almas de los que habían muerto durante el año viajaban en el otro mundo . La gente se reunió a sacrificar animales, frutas, y verduras. También encendían hogueras para ahuyentar a toda clase de seres sobrenaturales como fantasmas, hadas y demonios se mezclaban con las almas de los difuntos y con los seres vivos.

El Samhain se convirtió en el Halloween que conocemos cuando los misioneros cristianos trataron de cambiar las prácticas religiosas de los pueblos celtas. En los primeros siglos del primer milenio de nuestra era, los celtas practicaban una religión elaborada a través de una casta sacerdotal, los druidas, que eran sacerdotes, poetas, científicos y académicos. Se desempeñaban como líderes religiosos, especialistas en rituales, y portadores de aprendizaje, los druidas no eran diferentes a los mismos misioneros y monjes que iban a cristianizar a la gente. Y estos últimos decían que los druidas eran adoradores del diablo y de dioses y espíritus demoníacos.

Como resultado de sus esfuerzos para acabar con los festejos "paganos", tales como el Samhain, los cristianos tuvieron éxito en la ejecución de grandes transformaciones para ello. En 601 d.c. el Papa Gregorio I emitió un edicto a sus misioneros en relación con las creencias nativas y costumbres de los pueblos que esperaban convertir. En lugar de tratar de destruir las costumbres y creencias de los pueblos nativos, el Papa dio instrucciones a sus misioneros para usarlos: si un grupo de personas adoraban un árbol, en lugar de cortarlo, debería consagrarse a Cristo y permitir que su culto continuará.
En términos de la expansión del cristianismo, esto era un concepto brillante y se convirtió en un enfoque básico que se utilizará frecuentemente en la obra misionera católica. La Iglesia estableció sus días santos a propósito para coincidir con los días sagrados nativos. La Navidad, por ejemplo, se le asignó la fecha arbitraria del 25 de diciembre porque correspondía con la celebración del pleno invierno de muchos pueblos. Del mismo modo, el día de San Juan se encuentra en el solsticio de verano.

El Samhain, con su énfasis en lo sobrenatural, era decididamente pagano. Mientras los misioneros hacían coincidir sus días santos con los días celebrados por los celtas, estos mismos misioneros marcaban a las deidades sobrenaturales de la religión anterior como malignas y las asociaban con el diablo. Como representantes de la religión rival, los druidas fueron considerados adoradores del mal y de dioses y espíritus demoníacos. El inframundo celta, inevitablemente, se identificó con el infierno cristiano.
Los efectos de esta política disminuyeron pero no eliminaron totalmente las creencias en los dioses tradicionales. La creencia celta en criaturas sobrenaturales persistió, mientras que la iglesia hizo intentos deliberados para definirlas como siendo además de malignas, también peligrosas. Los seguidores de la antigua religión se escondieron y fueron calificados como hechiceros y brujas.

La fiesta cristiana de Todos los Santos fue asignada al 1 de noviembre. El día en que es honrado cada santo cristiano, especialmente a aquellos que no tienen un día especialmente dedicado a ellos. Esta fiesta estaba destinado para sustituir al Samhain, para atraer la devoción de los pueblos celtas y reemplazarla para siempre. Esto no sucedió, pero se aprovechó para degradar a las deidades celtas tradicionales convirtiéndolas en las hadas o los duendes de las tradiciones más recientes.

Resultado de imagen para samhainLas viejas creencias asociadas con Samhain nunca se extinguieron por completo. El simbolismo del viaje de los muertos era demasiado fuerte, y quizás un concepto demasiado básico de la psique humana. Y reconociendo que en algo podría incluir la energía original de Samhain era necesario corregirlo, y entonces la Iglesia trató otra vez de suplantarlo con un día de fiesta cristiana en el siglo noveno. En esta ocasión se estableció 2  de noviembre como Día de los Muertos un día en que los vivos rezarían por las almas de todos los muertos. Pero, una vez más, la práctica de retener las costumbres tradicionales, mientras que intentaban convertirlas en cristianas tuvieron un efecto sustentador: las creencias y costumbres tradicionales seguían vivas, bajo nuevas formas.
Resultado de imagen para foodAll Saints Day (Todos los Santos), también conocido como All Hallows, continuó con las antiguas tradiciones celtas. La noche anterior a ese día (1 de noviembre) era el momento de la actividad más intensa, tanto de humanos como de sobrenaturales. La gente siguió celebrando la víspera de Todos los Santos como un tiempo en que los muertos regresaban al mundo de los vivos, pero también los seres sobrenaturales malignos también regresaban. La gente tranquilizaba a los espíritus buenos y malvados mediante regalos de comida y bebida. Posteriormente, se convirtió en la Vigilia de Todos los Santos, que se convirtió en Halloween (Hallow Evening)


Resultado de imagen para halloweenPero, ¿y por qué se disfraza la gente? Bueno, en la creencia celta cuando los demonios y espíritus malignos bajaban y rondaban entre los vivos, estos últimos se cubrían con las cabezas y pieles de animales sacrificados con el objetivo de que los espíritus malos creyeran que ellos también eran malignos.

Y por otro lado, algo más cercano a nosotros...¿Crees que es una simple coincidencia que se festeje el Día de Muertos justo después del Halloween?
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Claro que no es una coincidencia.
En México esta festividad tiene un origen prehispánico donde las culturas de ese tiempo creían en la vida después de la muerte. Creían que el espíritu humano era inmortal y existía un lugar adonde llegaban las almas de los muertos.
Los mexicas nombraron a este inframundo Mictlán al que sin distinción alguna de rango ni de riqueza, todos los que morían lo transitaban por igual. Era un lugar peligroso donde  se tenían que recorrer nueve niveles descendentes por un camino lleno de obstáculos durante un viaje de cuatro años y al finalizarlo el alma del difunto se encontraría con Mictlantecuhtli y Mictlancihuatl, los dioses del inframundo, quienes le permitirían, finalmente, dormir su sueño mortal.
Al llegar los españoles a México trataron de imponer sus creencias acerca del Día de Todos los Santos y dió como resultado una mezcla de los conceptos propios de cada cultura en los cuales se impuso la fecha europea (1 de noviembre), moviendo la fecha prehispánica (2 de noviembre) a ésta última ya que el festival prehispánico de muertos se festejaba al inicio del mes de agosto, en el noveno mes del calendario mexica.
Actualmente es una celebracíon muy colorida y alegre donde celebramos la muerte como la continuidad de la vida... en otro lugar.



lunes, 19 de septiembre de 2016

Si tenemos suerte, llegaremos a ella

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De entre los muchos problemas sociales que existen en nuestra sociedad hay uno al cual se le toma poco interés: los ancianos.



Sí, esos ancianos que ahora pueden caminar con dificultad, a los cuales muchas veces como hijos les tenemos poca paciencia. Todos ellos de una u otra forma nos entregaron su tiempo y nos dejaron algo, ahora están prácticamente en el olvido.







No hablaré de esos adultos mayores que tienen la fortuna de estar con su familia, que son cuidados y, quizá que aún con poca paciencia de la familia, tienen cariño y el calor de un hogar. 






Hablo de esas personas que están solas, que cuentan sólo con la mano de alguien que se compadece de ellos, que son abandonados en la calle, en un asilo, inclusive en su propia casa.



Esos adultos mayores carecen de amor, cuidado, conversación, ya no digamos un abrazo, un beso o una palabra de aliento.



Muchos de nosotros, por nuestra profesión, hemos visitado más de una vez un asilo de ancianos y hemos observado las carencias que tienen; mis colegas trabajadores sociales no me dejarán mentir, son muchas.


A la mayoría de las personas se nos olvida que existen, que están ahí en algún lugar esperando a que alguien vaya a darles un rato de su tiempo, a apoyarlos en sus necesidades, a escucharlos.

Quizá no has tenido la oportunidad de visitar un asilo, pero te invito a que lo hagas y te des cuenta de que ahí puedes dar mucho con poco, sólo tu tiempo y un algo de esfuerzo.


Date la vuelta a uno de esos asilos, junta a tus amigos, toma del ropero de tus hijos y del tuyo la ropa que ya no te pongas que esté en buen estado, cosas que no nos quedan o quizá no sea del todo nuestro agrado y ponlas en una caja; revisen su despensa y cada uno de ustedes agreguen a esa caja productos básicos no perecederos; revisa tu botiquín de medicinas y te darás cuenta que muchos medicamentos ya no los ocupas o que están por vencer, y agrégalos a esa caja; acude con tus vecinos y pídeles que te apoyen donando un producto de la canasta básica y también agrégalo e incluso invítalos a ir contigo.

El día que tus amigos y tu dispongan, en lugar de irse a tomar el café o ir al desayuno, acudan al asilo. Lleven todo lo que juntaron, nada de lo que donen, te aseguro, se tirará. 

Todo se aprovecha porque ellos viven de lo que nosotros como sociedad les donamos.

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No se les olvide a ti y a tus amigos llevar juegos como la lotería, un pequeño repertorio de canciones; si alguno toca la guitarra o algún otro instrumento musical, que lo lleve. El caso es que un día al mes puedan dar a esas personas tiempo, escucharlos, cantarles, llevar un pastel simplemente porque están ahí. Hay tantos pretextos que se pueden  tener simplemente por el hecho de estar un rato con ellos.



Es muy importante que antes de hacer esa visita social acudas o llames al asilo para que informar que van a ir, y para que tú sepas los horarios en los que ellos comen o en los que tengan  alguna actividad.




Hombre sonriente 2
No te arrepentirás de hacerlo, verás que no tiene precio ver las caras sonrientes, escuchar sus pláticas, sus anécdotas, etc.

En verdad que ser voluntario  con la gente que realmente nos necesita te deja una sonrisa por el resto del día.

Te aseguro que después te quedarás con una gran satisfacción de haber dado un poco a personas que no tienen nada.


¡Saludos!

viernes, 7 de noviembre de 2014

¿Cress que esto es justo?

¿Crees que esto es justo?


A veces me pregunto, que como es posible que las autoridades frenen a las personas altruistas que con esfuerzo y dedicación le gusta ayudar a los demás.

En nuestra entidad tenemos asociaciones y activistas sociales que ponen su tiempo, esfuerzo y en la gran mayoría dinero para poder llevar ayuda a los diferentes sectores de la población en situación vulnerable.

Muchas de estas instituciones luchan día a día por obtener recursos para poder seguir ayudando, porque a pesar de las carencias que se tienen aún queda ese buen corazón de los voluntarios para seguir dando todo por esa población.

No obstante, también en este caso que comentaré abajo es entendible.

En la población de Fort Lauderdale, ubicada en el condado de Broward, en el estado de Florida, Estados Unidos, fue detenido un hombre de la tercera edad, Arnold Abott, quien tiene una organización de ayuda de nombre “Love Thy Neighbor” (“Ama a tu prójimo”), desde 1991 sin fines de lucro, que se dedica a proporcionar alimentos a personas en
situación de calle, ¿el motivo? Estar regalando un plato de comida caliente a indigentes.


El argumento de un policía entrevistado es válido desde su punto de vista, ya que comentó que él no estaba satisfecho con tener a esas personas sin hogar en la calle y que precisamente regalándoles un plato de comida diario, sólo los mantenía en esa situación sin producir nada.

Créanme que lo entiendo y creo que mucha gente estará de acuerdo con ese argumento.

La acción que se ha tomado en la ciudad de Fort Lauderdale entró el vigor el viernes pasado, en donde queda prohibido alimentar a personas que se encuentren en la calle, ya que para poder hacerlo se tiene que solicitar permiso y se otorga con ciertas reglas, pero si alguien es sorprendido haciéndolo sin el permiso correspondiente será castigado.

Es entendible esta restricción, pues seguramente la población está cansada de tener a tantas personas en situación de calle (los negocios son afectados, estas personas defecan en la vía pública, etc.) Este es un tema que no tiene fin.

Siempre existirá este sector de la población vulnerable y siempre habrá a quien no le agrade. Todos quisiéramos que esta situación no existiera, que todos tuviéramos un trabajo digno y a nadie mendigando en las calles, difícilmente viable pero no imposible si el gobierno tomara la iniciativa y nosotros lo apoyamos… Si asi fuera ¡Este sería otro cantar!


¿Tú qué piensas al respecto?



¡Saludos!




viernes, 31 de octubre de 2014

Si tenemos suerte, llegaremos a ella

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Como te ves me ví, como me ves te verás

De entre los muchos problemas sociales que existen en nuestra sociedad hay uno al cual se le toma poco interés: los ancianos.



Sí, esos ancianos que ahora pueden caminar con dificultad, a los cuales muchas veces como hijos les tenemos poca paciencia. Todos ellos de una u otra forma nos entregaron su tiempo y nos dejaron algo, ahora están prácticamente en el olvido.







No hablaré de esos adultos mayores que tienen la fortuna de estar con su familia, que son cuidados y, quizá que aún con poca paciencia de la familia, tienen cariño y el calor de un hogar. 






Hablo de esas personas que están solas, que cuentan sólo con la mano de alguien que se compadece de ellos, que son abandonados en la calle, en un asilo, inclusive en su propia casa.



Esos adultos mayores carecen de amor, cuidado, conversación, ya no digamos un abrazo, un beso o una palabra de aliento.



Muchos de nosotros, por nuestra profesión, hemos visitado más de una vez un asilo de ancianos y hemos observado las carencias que tienen; mis colegas trabajadores sociales no me dejarán mentir, son muchas.


A la mayoría de las personas se nos olvida que existen, que están ahí en algún lugar esperando a que alguien vaya a darles un rato de su tiempo, a apoyarlos en sus necesidades, a escucharlos.

Quizá no has tenido la oportunidad de visitar un asilo, pero te invito a que lo hagas y te des cuenta de que ahí puedes dar mucho con poco, sólo tu tiempo y un algo de esfuerzo.


Date la vuelta a uno de esos asilos, junta a tus amigos, toma del ropero de tus hijos y del tuyo la ropa que ya no te pongas que esté en buen estado, cosas que no nos quedan o quizá no sea del todo nuestro agrado y ponlas en una caja; revisen su despensa y cada uno de ustedes agreguen a esa caja productos básicos no perecederos; revisa tu botiquín de medicinas y te darás cuenta que muchos medicamentos ya no los ocupas o que están por vencer, y agrégalos a esa caja; acude con tus vecinos y pídeles que te apoyen donando un producto de la canasta básica y también agrégalo e incluso invítalos a ir contigo.

El día que tus amigos y tu dispongan, en lugar de irse a tomar el café o ir al desayuno, acudan al asilo. Lleven todo lo que juntaron, nada de lo que donen, te aseguro, se tirará. 

Todo se aprovecha porque ellos viven de lo que nosotros como sociedad les donamos.

Resultado de imagen para tocando la guitarra
No se les olvide a ti y a tus amigos llevar juegos como la lotería, un pequeño repertorio de canciones; si alguno toca la guitarra o algún otro instrumento musical, que lo lleve. El caso es que un día al mes puedan dar a esas personas tiempo, escucharlos, cantarles, llevar un pastel simplemente porque están ahí. Hay tantos pretextos que se pueden  tener simplemente por el hecho de estar un rato con ellos.



Es muy importante que antes de hacer esa visita social acudas o llames al asilo para que informar que van a ir, y para que tú sepas los horarios en los que ellos comen o en los que tengan  alguna actividad.




Hombre sonriente 2
No te arrepentirás de hacerlo, verás que no tiene precio ver las caras sonrientes, escuchar sus pláticas, sus anécdotas, etc.

En verdad que ser voluntario  con la gente que realmente nos necesita te deja una sonrisa por el resto del día.

Te aseguro que después te quedarás con una gran satisfacción de haber dado un poco a personas que no tienen nada.


¡Saludos!

jueves, 30 de octubre de 2014

¿Realmente qué necesitas para ser feliz?

¿Realmente qué necesitas para ser feliz?

¿What do you need to be happy?
¿Another language? Please use the translator om top


Hace algunos años,  unas amigas y yo nos dimos a la tarea de acudir a una comunidad cerca de la ciudad de Guadalajara para conocer las necesidades más apremiantes de ahí.

Todas éramos trabajadoras sociales y ya sabrán, en cada rincón nos asomábamos observando los detalles de cada familia. Fue muy conmovedor cuando dos de nosotras llegamos a una casa que se nos hizo muy peculiar; era una construcción no común, esa casa era muy pequeña. Al tocar la puerta, salió una mujer sentada en una tabla con ruedas, enseguida se acercó un hombre de estatura pequeña. Al presentarnos con ellos inmediatamente nos invitaron a pasar a su casa, nos dijeron que nadie tocaba a su puerta porque en esa comunidad los rechazaban.

Aceptamos su invitación y pasamos a su casa. Generalmente las casas de un piso miden cerca de los 2.40 metros de altura en su interior, ésta habrá medido aproximadamente 1.50 metros, era realmente pequeña,  tanto que tuvimos que agacharnos para entrar. Nos sentamos en unos cojines que estaban en el suelo, la casa tenía sólo piso de cemento, casi no tenían muebles; recuerdo una  mesa, una pequeña estufa, un refrigerador pequeño  dos camas.

El señor nos contó que su esposa lo había dejado cuando  a su hija le dio poliomielitis de niña y no quiso cuidarla. Al momento de nuestra visita, la hija tenía ya 30 años y desde niña el padre se hizo cargo de ella, no la abandonó en ningún momento. Con esfuerzo, dedicación y como pudo construyó la casita para los dos y le hizo su transporte para que ya no tuviera que arrastrarse cuando quisiera  ir de un lugar a otro.

Les preguntamos que cuál era la necesidad que tenían más apremiante en ese momento, aún cuando con nuestro criterio y forma de ver la vida sabíamos  que prácticamente en todos los aspectos de su vida tendrían necesidades. La sorpresa fue su respuesta, nos dijeron: “no necesitamos nada, somos felices: tenemos un techo, ropa qué ponernos y un plato caliente a diario, pero sobre todo, nos tenemos el uno al otro”. La hija agregó: “cuando mi padre enferma  yo lo cuido y cuando yo enfermo él me cuida”. “¿Qué podemos necesitar que ustedes nos puedan dar?”, preguntó el padre.

Lo único que se me ocurrió fue decirles que si una silla de ruedas serviría de algo, se la donaríamos, y como era de esperarse, me dijeron que no me molestara, que no hacía falta, pero que si tenía una por ahí usada que nadie quisiera la aceptaría para su hija, para que se cansara menos.

Para entonces yo pertenecía a un club en donde la misión principal era ayudar a personas en extrema necesidad. Llevé el caso a la junta que tocaba esa semana, todos se conmovieron con el caso  y decidimos realizar una actividad económica para comprarle a la hija una silla de ruedas, con la que pudiera moverse digna y cómodamente. Preparamos todo para realizar una fiesta entre amigos: pasamos la voz, cooperamos por la causa, y fue tal el éxito que en menos de un mes habíamos comprado ya la silla de ruedas y pudimos comprar una buena despensa de productos básicos, mismas que de inmediato fueron entregadas.

Cuando recibieron la silla de ruedas y la despensa agradecieron la donación que habíamos hecho, a la hija le ayudamos a sentarse en ella y nos dijo: “Gracias, sólo mi padre había hecho algo por mí, hasta hoy que ustedes me regalan esta silla.

Con sinceridad, después de de haber estado con ellos y haber platicado, quedé impactada al saber su historia, y no sólo eso, me sorprendió que a pesar de sus carencias eran felices, ¡caray!, no cabe duda que la felicidad es un estado de ánimo que depende de cómo veamos la vida. Creemos necesitar cosas banales y en realidad lo que necesitamos suele estar frente a nosotros. Al ver este caso aprendí que los valores que tenemos algunas veces están distorsionados; nos ha llevado a no ver lo importante de la vida, el amor al prójimo,  “vivir para estar bien, no estar bien para vivir”, y lo que quiero decir con “estar bien”  es a tener “cosas” que en realidad no necesitamos.



¡Saludos!