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martes, 4 de noviembre de 2014

El inicio de una entrevista socioeconómica



El inicio de una entrevista socioeconómica


El objetivo principal de una entrevista socioeconómica, es la obtención de datos por parte del entrevistado, y asi conocer de primera mano la situación social y económica de esa persona, por lo que es muy importante saber redactar las preguntas y emplearlas adecuadamente. Debemos tomar  en cuenta que cada persona entrevistada es distinta y que no existe una fórmula que aplique para todas. Nuestras entrevistas deben ser dispuestas de acuerdo a los requerimientos de la misma.

Por ello cuando vayas a realizar una entrevista te recomiendo que primero analices el objetivo de la misma, así sabrás estructurarla de la mejor manera.

Busca la mayor cantidad de datos posibles de la persona antes de acudir a la entrevista para conocer mas de ella. Puedes hacerlo, por ejemplo, por medio de su solicitud de empleo (en caso de ser entrevista para su trabajo),

Es muy importante conocer bien cada una de las preguntas y el objetivo de ellas. Cuando se desconoce su objetivo, las respuestas tal vez no tengan sentido y no corresponderán a lo buscado, y por ende al término de la entrevista quedarán muchas dudas.  Y si a esto sumamos otros motivos como quedarnos sin tiempo y/o no saber cómo decirle al entrevistado que nos quedamos con preguntas (que por cierto además denotarán inseguridad en ti) no haremos una entrevista clara y lo más cercana a la realidad que buscamos.

Toma en cuenta estos puntos y ¡suerte con tus entrevistas!


¡Saludos!

jueves, 30 de octubre de 2014

¿Realmente qué necesitas para ser feliz?

¿Realmente qué necesitas para ser feliz?

¿What do you need to be happy?
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Hace algunos años,  unas amigas y yo nos dimos a la tarea de acudir a una comunidad cerca de la ciudad de Guadalajara para conocer las necesidades más apremiantes de ahí.

Todas éramos trabajadoras sociales y ya sabrán, en cada rincón nos asomábamos observando los detalles de cada familia. Fue muy conmovedor cuando dos de nosotras llegamos a una casa que se nos hizo muy peculiar; era una construcción no común, esa casa era muy pequeña. Al tocar la puerta, salió una mujer sentada en una tabla con ruedas, enseguida se acercó un hombre de estatura pequeña. Al presentarnos con ellos inmediatamente nos invitaron a pasar a su casa, nos dijeron que nadie tocaba a su puerta porque en esa comunidad los rechazaban.

Aceptamos su invitación y pasamos a su casa. Generalmente las casas de un piso miden cerca de los 2.40 metros de altura en su interior, ésta habrá medido aproximadamente 1.50 metros, era realmente pequeña,  tanto que tuvimos que agacharnos para entrar. Nos sentamos en unos cojines que estaban en el suelo, la casa tenía sólo piso de cemento, casi no tenían muebles; recuerdo una  mesa, una pequeña estufa, un refrigerador pequeño  dos camas.

El señor nos contó que su esposa lo había dejado cuando  a su hija le dio poliomielitis de niña y no quiso cuidarla. Al momento de nuestra visita, la hija tenía ya 30 años y desde niña el padre se hizo cargo de ella, no la abandonó en ningún momento. Con esfuerzo, dedicación y como pudo construyó la casita para los dos y le hizo su transporte para que ya no tuviera que arrastrarse cuando quisiera  ir de un lugar a otro.

Les preguntamos que cuál era la necesidad que tenían más apremiante en ese momento, aún cuando con nuestro criterio y forma de ver la vida sabíamos  que prácticamente en todos los aspectos de su vida tendrían necesidades. La sorpresa fue su respuesta, nos dijeron: “no necesitamos nada, somos felices: tenemos un techo, ropa qué ponernos y un plato caliente a diario, pero sobre todo, nos tenemos el uno al otro”. La hija agregó: “cuando mi padre enferma  yo lo cuido y cuando yo enfermo él me cuida”. “¿Qué podemos necesitar que ustedes nos puedan dar?”, preguntó el padre.

Lo único que se me ocurrió fue decirles que si una silla de ruedas serviría de algo, se la donaríamos, y como era de esperarse, me dijeron que no me molestara, que no hacía falta, pero que si tenía una por ahí usada que nadie quisiera la aceptaría para su hija, para que se cansara menos.

Para entonces yo pertenecía a un club en donde la misión principal era ayudar a personas en extrema necesidad. Llevé el caso a la junta que tocaba esa semana, todos se conmovieron con el caso  y decidimos realizar una actividad económica para comprarle a la hija una silla de ruedas, con la que pudiera moverse digna y cómodamente. Preparamos todo para realizar una fiesta entre amigos: pasamos la voz, cooperamos por la causa, y fue tal el éxito que en menos de un mes habíamos comprado ya la silla de ruedas y pudimos comprar una buena despensa de productos básicos, mismas que de inmediato fueron entregadas.

Cuando recibieron la silla de ruedas y la despensa agradecieron la donación que habíamos hecho, a la hija le ayudamos a sentarse en ella y nos dijo: “Gracias, sólo mi padre había hecho algo por mí, hasta hoy que ustedes me regalan esta silla.

Con sinceridad, después de de haber estado con ellos y haber platicado, quedé impactada al saber su historia, y no sólo eso, me sorprendió que a pesar de sus carencias eran felices, ¡caray!, no cabe duda que la felicidad es un estado de ánimo que depende de cómo veamos la vida. Creemos necesitar cosas banales y en realidad lo que necesitamos suele estar frente a nosotros. Al ver este caso aprendí que los valores que tenemos algunas veces están distorsionados; nos ha llevado a no ver lo importante de la vida, el amor al prójimo,  “vivir para estar bien, no estar bien para vivir”, y lo que quiero decir con “estar bien”  es a tener “cosas” que en realidad no necesitamos.



¡Saludos!




sábado, 25 de octubre de 2014

Como le afecta a un entrevistado su personalidad


Como le afecta a un entrevistado su personalidad. 

Hace un par de semanas, me tocó realizar una entrevista a una chica que había solicitado el puesto de vendedora a una empresa de productos lácteos y, como siempre, llegué en tiempo y forma a nuestra cita. Cada que voy a entrevistar a algún candidato llevo en mi mente el tipo de persona con la que me podría topar, de acuerdo al perfil que deba cumplir para el empleo que esté solicitando. Esta visita domiciliaria no fue la excepción.

Por lo regular un vendedor es de carácter firme y muchas veces fuerte, así que me imaginé a una mujer  con características similares.

Desde que la persona me abrió la puerta de su domicilio la impresión que me causó fue todo lo contrario: su saludo fue en voz baja y su actitud corporal me dio la impresión de que era una persona insegura, en fin, continué con mi cita.

Toda la entrevista desde su inicio hasta el final, la actitud verbal y corporal de la entrevistada fue la misma, así que cuando la entrevista llegó al clímax, quise saber más sobre su personalidad y me adentré a más preguntas, pues aunque nosotros no emitimos juicios, no quería equivocarme al momento de dar mi opinión a la empresa.

Ella mencionó tener variados estados de ánimo de manera recurrente, a veces amanecía sintiéndose la mejor y más bonita mujer del mundo y en ocasiones la más fea y mala del mundo. Fue así, durante la charla, que me percaté que ella no estaba bien
emocionalmente. Comentó que el día que se entrevistó con el departamento de personal de la empresa contratante ella se sentía positiva y segura de sí misma. Mencionó que desde pequeña su madre le decía cosas negativas de su persona y que cuando su madre la abandonó la dieron al cuidado de una familia muy amorosa, quienes siempre le decían cosas positivas. Pesaba tanto la educación que le dio su madre que a cada momento ella se auto-reprobaba, pues creía que no tenía valor como ser humano y se lo creía, siempre estaba confundida.

Desafortunadamente ella ya traía un problema arrastrando desde niña,  que no había atendido y eso le provocaba inseguridad constante.

La experiencia que tuve con la candidata me enseñó lo importante que es que nos valoremos. Día a día debemos ver lo positivo que tenemos, lo que veamos negativo hagámoslo a un lado cambiándolo por actitudes que nos levanten el ánimo. La auto-reprobación sólo nos lleva a deprimirnos y a sentir que no valemos como seres humanos.

Nosotros como trabajadores sociales no emitimos un juicio precisamente, pero sí damos nuestra opinión con respecto al candidato, y estaba claro que para el perfil de un vendedor ella no lo cumplía.



¡Saludos!

miércoles, 15 de octubre de 2014

Visita domiciliaria


Visita domiciliaria laboral… ¿Para qué?


Muchas veces me han preguntado cuál es el motivo por el que una empresa envía a una persona a realizar una visita domiciliaria y hacerle preguntas al futuro trabajador, pues como empleados, o futuros empleados, se puede pensar que a la empresa no le debe de importar cómo vive o cómo es la persona que se va a contratar, que lo que debe de importar es que trabaje bien, y esta respuesta a la interrogante del mismo candidato es válida desde su punto de vista.



Aquí  te menciono, con un ejemplo sencillo, la gran importancia en la visita domiciliaria a un futuro empleado.

Si  necesitas en tu casa a una persona especializada en algo que por tiempo o conocimientos no puedes cubrir: pintar la casa, hacer tu cocina o ayudar en las labores del hogar, no contratarás a alguien desconocido,  ¿o sí? Te interesará saber en dónde ha trabajado, cómo fue su comportamiento, si el trato con otras familias fue cortés, si hubo algún problema, qué costumbres tiene, etc., pues no querrás llevarte una sorpresa desagradable cuando llegues a tu casa… ¿O me equivoco?




Ahí tienes la respuesta, para la empresa o futuro patrón el conocer a su próximo colaborador es darle  confianza desde el primer  momento en que entras a laborar, pues ya supo quién eres, dónde y cómo vives, y cómo y con quién trabajaste, de esa manera se puede comenzar  con una mejor relación de negocios.



 ¡Saludos!